El clima está loco.
Se escucha por todos lados,
Y es que sí!, ¿Cómo se le ocurre hacer llover tanto?, antes llovía ”normal”, ahora en unos segundos se inunda el pueblo, se desbordan las presas de agua sucia, se taponean con tanta basura, ¡qué asco!. Ni las chicas semi desnudas diciendo con sus manos ondeantes como se va a comportar el travieso clima saben qué desastre natural habrá hoy.
Ahora, ha dejado de haber estaciones, terrible es no saber cómo vestir, si te pondrás abrigo, o botas, si saldrás con paraguas o impermeable, si te pondrás suéter o manga corta.
El clima está loco, y nos envuelve en esa locura, parece que jugara con nosotros.
Han cortado los órganos del pueblo, los nopales y los Huizaches. Los chicos ahora se han ido del otro lado, llega su dinero por western y con él, ideas nuevas y frescas del estilo gringo, casas grandes, con muchos adornos, algunas con chimeneas, ahí cremaron los órganos que crecían y florecían en verano, ahora hace más frío y más calor, ¡que loco clima!, Ahora hay refrescos para refrescarse valga la redundancia, ya no más tunas dulces, ya no elegantes tuneros que rodeaban cualquier camino o algún frondoso huizache que refrescaba a medio día, el abuelo ya no tiene mecedora, ni tiene árbol y ni tanto que le importe, ya no ve, ya no le es posible predecir el clima como antes al viejo, no tiene vista y el clima le está haciendo pasar malas jugadas, pero tiene a su lado su refresco y a la diabetes que se lo brinda con esmero, está rodeado de envases de Coca-Cola, los mismos que taponearon el caño y la presa, esa que se desbordó con las lluvias pasadas.
Me pregunto, ¿Quién controla el clima?, ¿tendrá una consola con muchos botones?
Nos han dejado solos, hasta los fantasmas se han ido.


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